El proyecto nace con la intención de unificar en un solo espacio las diversas unidades de negocio de DILESA, una empresa originaria de Piedras Negras con operación en sectores como el desarrollo habitacional, la maquinaria para construcción, la publicidad exterior y la venta de terrenos. La meta: crear un edificio que no solo sea representativo de su identidad, sino también funcional para su operación integral.
El principal desafío consistía en diseñar un edificio capaz de responder a un contexto urbano en expansión, dentro de un desarrollo de gran escala. Se requería una propuesta arquitectónica atemporal, de bajo mantenimiento, escalable y coherente con un enfoque sustentable.
El edificio se sitúa sobre el libramiento Venustiano Carranza, una de las nuevas zonas de crecimiento al sureste de Piedras Negras. Esta ubicación refuerza la vocación estratégica del proyecto como hito urbano para la empresa.
El proyecto se emplaza en un terreno en pendiente, con una superficie total de 18,800 m² ubicado en una esquina estratégica. Su forma rectangular permitió organizar dos bloques principales: uno destinado a oficinas y showroom, y otro como almacén de obra. Ambos suman una superficie construida de 1,200 m². La implantación del edificio responde a una lógica funcional y paisajística, optimizando las visuales y la relación con el entorno.
Rodeado por un paisaje árido típico de la región, se incorporó vegetación autóctona —como agaves y cactus— que no solo aporta carácter, sino que fortalece el discurso sustentable del conjunto.
La propuesta arquitectónica se define por una composición de líneas rectas y volúmenes puros que expresan orden, claridad y contemporaneidad. El edificio se desarrolla en un solo nivel, favoreciendo la accesibilidad universal y promoviendo la conexión entre el interior y el exterior.
La distribución de los espacios prioriza la eficiencia y el confort laboral. Se incluyen oficinas privadas, áreas de trabajo abiertas con estaciones individuales, salas de juntas completamente equipadas, una recepción elegante por su sobriedad, y zonas de exposición que funcionan también como espacios de transición y encuentro.
La transparencia visual es uno de los principios rectores del diseño: los ventanales amplios permiten continuidad visual entre las diferentes áreas, integrando la luz natural como elemento arquitectónico protagónico.
La paleta de materiales fue seleccionada con precisión para comunicar robustez, sobriedad y elegancia. Se utilizaron muros de concreto aparente, elementos metálicos en negro mate y grandes paños de vidrio templado, lo que permite que el edificio respire, se ilumine naturalmente y mantenga una estética sobria pero imponente.
Al interior, los acabados en madera natural aportan calidez y equilibrio. El mobiliario, en tonos neutros, es ergonómico y contemporáneo, generando un ambiente de trabajo profesional y acogedor.
Desde su concepción, el proyecto considera la eficiencia energética y el bajo mantenimiento como principios fundamentales. La elección de materiales duraderos y adecuados al clima local garantiza una operación sustentable y una longevidad operativa alineada con los valores de la empresa.