Sobre un terreno de 879 m² y con una superficie construida de 1,340 m² distribuidos en tres niveles, se reservó un 47% del predio para área verde, integrando la vegetación existente como parte del diseño. La residencia se adapta al perímetro del lote y aprovecha al máximo la entrada de luz natural desde dos frentes, reforzando su carácter abierto sin exponer su intimidad.

Cada espacio fue diseñado para disfrutarse en cualquier momento del día, con una narrativa espacial que fluye sin interrupciones:
Es el resultado de una arquitectura que entiende el ritmo de una familia contemporánea: espacios para compartir, descansar, celebrar y reconectar. Un hogar sofisticado que encuentra belleza en la funcionalidad, la luz y el detalle.